México, 14 de septiembre.- La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que el Programa de Vivienda para el Bienestar no sólo representa una de las principales estrategias sociales de su gobierno, sino también un importante motor de inversión, generación de empleos y actividad económica, al estimar que durante el sexenio beneficiará a alrededor de 12 millones de familias.
Durante su intervención, la mandataria explicó que la política nacional de vivienda significará una derrama económica equivalente a aproximadamente 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) cada año, al sumar los recursos destinados por el Infonavit, Fovissste, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y la Sociedad Hipotecaria Federal.
Tan sólo el Infonavit contempla recursos por alrededor de 379 mil millones de pesos, mientras que Fovissste y Conavi aportan recursos adicionales para ampliar la construcción, adquisición y mejoramiento de vivienda.
Sheinbaum señaló que el objetivo central es avanzar en la meta de 1.8 millones de viviendas nuevasdurante el sexenio, principalmente dirigidas a trabajadores y familias con menores ingresos.
La política busca garantizar que quienes perciben hasta dos salarios mínimos, e incluso quienes tienen ingresos ligeramente superiores, puedan acceder a una vivienda adecuada.
Sin embargo, la estrategia no se limita a la construcción de casas nuevas.
La presidenta explicó que el programa contempla también 1.8 millones de acciones de mejoramiento de vivienda mediante créditos otorgados por Infonavit, Fovissste y Conavi.
A ello se suma la reestructuración y mejora de las condiciones de créditos hipotecarios, que ya ha beneficiado a 5.1 millones de familias, así como un ambicioso programa de regularización patrimonial mediante el cual se pretende entregar al menos un millón de escrituras.
Otro componente corresponde a los créditos tradicionales del Infonavit, que continuarán disponibles para trabajadores con ingresos superiores a los establecidos para acceder a Vivienda para el Bienestar.
De esta manera, la política habitacional busca atender distintos segmentos de trabajadores y no únicamente a quienes perciben los salarios más bajos.
El impacto económico también se refleja en el empleo.
De acuerdo con la estimación expuesta por Sheinbaum, cada vivienda genera alrededor de cuatro puestos de trabajo, por lo que las 600 mil viviendas que ya fueron contratadas representan aproximadamente 2.4 millones de empleos asociados a su construcción, muchos de ellos ya en marcha.
El dato revela uno de los principales ángulos del programa: la vivienda es planteada no sólo como una política social, sino como una estrategia de desarrollo económico, capaz de movilizar recursos públicos, activar cadenas productivas y generar millones de empleos en sectores como la construcción, materiales, transporte y servicios.
Sheinbaum sostuvo que el propósito fundamental es garantizar el acceso a una vivienda digna como un derecho, especialmente para las familias que históricamente han enfrentado mayores dificultades para adquirir una casa mediante los mecanismos tradicionales del mercado.
Así, el Programa de Vivienda para el Bienestar se perfila como una de las políticas de mayor alcance de la actual administración, al combinar construcción, mejoramiento, reestructuración de créditos y regularización de propiedades, con un impacto proyectado para millones de familias y una derrama económica equivalente a más de un punto porcentual del PIB cada año.

