México, 8 de septiembre- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la iniciativa para establecer que quienes aspiren a la Presidencia de la República o a una gubernatura no puedan mantener una doble nacionalidad, al considerar que quien gobierna México debe tener una sola patria y responder únicamente ante el pueblo mexicano.
Durante su intervención, Sheinbaum hizo una distinción entre el derecho de cualquier persona a tener más de una nacionalidad y las condiciones para ocupar los cargos públicos de mayor responsabilidad.
Señaló que no está en contra de que los mexicanos tengan nacionalidades adicionales ni de que extranjeros opinen sobre asuntos de México.
Sin embargo, sostuvo que existe una diferencia cuando una persona pretende asumir la conducción del país o de una entidad federativa.
La presidenta argumentó que adquirir la ciudadanía de otro país implica asumir determinados compromisos con esa nación.
Como ejemplo, mencionó que al obtener la ciudadanía estadounidense se realiza un juramento a la bandera de Estados Unidos, mientras que en el caso de España existe un compromiso con ese Estado.
Desde su perspectiva, esa situación genera un conflicto de interés cuando la misma persona pretende ejercer la Presidencia de México conservando simultáneamente otra nacionalidad.
“Solo hay una patria”, planteó Sheinbaum al explicar la lógica de la iniciativa. De acuerdo con su postura, una persona que tenga doble nacionalidad y quiera competir por la Presidencia tendría que renunciar a la nacionalidad adicional antes de aspirar al cargo.
La propuesta, dijo, busca dejar claro que quien gobierne México debe tener una sola nacionalidad y un solo pueblo al que obedecer.
El planteamiento ocurre en un momento en el que el gobierno federal ha colocado la defensa de la soberanía como uno de sus principales argumentos políticos frente a posibles presiones externas.
Sheinbaum relacionó la discusión con la historia de México y recordó que el país ha enfrentado distintas intervenciones extranjeras desde el siglo XIX.
La mandataria mencionó episodios como la Guerra de los Pasteles, las intervenciones francesa y estadounidense y la invasión de 1914 durante la Revolución Mexicana.
En su lectura histórica, la posición geopolítica de México, sus recursos naturales y la relación con grandes potencias han convertido al país en un territorio particularmente expuesto a intereses extranjeros.
Sheinbaum subrayó que su gobierno busca mantener una relación de colaboración con otros países, pero sin subordinación.
Aclaró que la iniciativa no pretende cuestionar las inversiones extranjeras, las cuales consideró bienvenidas siempre que cumplan con la Constitución y las leyes mexicanas.
El eje central, insistió, es la persona que ocupa el cargo público y los compromisos que tenga con otras naciones.
La discusión también recuperó la reforma constitucional de 1993 al artículo 82, que eliminó el requisito de que ambos padres del presidente fueran mexicanos por nacimiento.
En la intervención que antecedió a la respuesta presidencial se recordó que Vicente Fox había impulsado desde 1990 una modificación relacionada con ese requisito y que posteriormente la reforma permitió que una persona con un padre de otra nacionalidad pudiera aspirar a la Presidencia.
No obstante, Sheinbaum estableció una diferencia entre el origen familiar y las decisiones personales. Explicó que nadie puede decidir de qué nacionalidad son sus padres, por lo que no considera problemático que una persona tenga un padre extranjero.
En cambio, sostuvo que sí existe una decisión personal cuando alguien adquiere otra nacionalidad y, posteriormente, busca gobernar México.
La iniciativa, según informó la presidenta, se encuentra en proceso legislativo y está próxima a definirse en una de las comisiones del Senado.
El debate de fondo será determinar hasta dónde deben llegar los requisitos de nacionalidad para quienes aspiren a los cargos de elección popular más importantes del país.
La posición de Sheinbaum quedó resumida en una idea: quien pretenda gobernar México debe hacerlo exclusivamente como mexicano. “No puede ser mexicano y estadounidense, mexicano y francés, mexicano y español”, sostuvo, al insistir en que quien gobierna debe tener un solo compromiso nacional.

