La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la designación de Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina de Sinaloa y aseguró que la legisladora cuenta con la capacidad para asumir la conducción del estado durante el periodo que corresponda, aunque subrayó que su nombramiento fue una decisión exclusiva del Congreso local.
Al ser cuestionada sobre la llegada de Domínguez Nava al gobierno sinaloense, Sheinbaum aclaró que la Presidencia de la República no intervino en la decisión y destacó que corresponde al Congreso de Sinaloa determinar quién ocupa la gubernatura interina tras la licencia solicitada por Rubén Rocha Moya.
“Es una decisión del Congreso, no es una decisión de la presidenta, es una decisión del Congreso local”, enfatizó.
La mandataria federal señaló que, de acuerdo con lo que conoce de Domínguez Nava, se trata de una mujer con capacidad para desempeñar el cargo y con una trayectoria vinculada con la defensa de la justicia social y el bienestar de la población.
Aunque reconoció que no mantiene una relación cercana con la nueva gobernadora interina, Sheinbaum destacó que Domínguez Nava ha ocupado distintos cargos públicos, entre ellos la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa, además de responsabilidades legislativas.
La presidenta sostuvo que el principal reto será que la administración interina atienda los pendientes del estado y mantenga una coordinación estrecha con el Gobierno de México, particularmente en materia de seguridad.
“Y tiene que trabajar en coordinación con nosotros para el tema de la seguridad”, señaló.
Sheinbaum también marcó como una de las responsabilidades centrales de la nueva administración conducir con imparcialidad y rectitud el periodo previo a los procesos electorales, al considerar que los gobiernos estatales desempeñan un papel fundamental en la gobernabilidad durante las contiendas.
“Conducir de aquí el periodo que le toca con rectitud, honestidad y por el bienestar del pueblo de Sinaloa”, planteó.
La designación de Domínguez Nava ocurre en un contexto político marcado por cuestionamientos a la administración de Rocha Moya y por voces que habían demandado que la persona encargada de concluir el periodo gubernamental no estuviera vinculada políticamente con el mandatario con licencia.
Frente a esas críticas, Sheinbaum evitó pronunciarse sobre la cercanía política de la nueva gobernadora con Rocha Moya y centró su postura en la facultad constitucional del Congreso local para realizar el nombramiento y en la capacidad que, dijo, reconoce en Domínguez Nava.
La presidenta incluso expresó su disposición a respaldarla desde el ámbito federal para que pueda cumplir con sus responsabilidades.
“Apoyarla en lo que necesite por el bien del pueblo de Sinaloa”, afirmó.
Sheinbaum pidió además que la nueva gobernadora trabaje por la paz, la seguridad y el bienestar de la población, al tiempo que defendió a los sinaloenses de la estigmatización asociada a la violencia y al crimen organizado.
Subrayó que Sinaloa es un estado integrado por campesinos, agricultores, comerciantes, jornaleros, profesionistas y trabajadores que, dijo, buscan salir adelante.
“Se estigmatiza mucho a la gente de Sinaloa de una manera muy injusta”, sostuvo.
La presidenta calificó a Sinaloa como “un gran estado” y destacó el carácter trabajador de sus habitantes, al tiempo que confió en que la nueva administración pueda cerrar el periodo gubernamental con orden, honestidad y atención a los principales problemas de la entidad.
