México, 30 de agosto.- La bancada de Morena en el Senado acordó en votación unánime y a mano alzada que Higinio Martínez Miranda sea su candidato para presidir la Mesa Directiva de la Cámara Alta, en una definición que busca proyectar unidad dentro del grupo mayoritario, pero que también generó una fuerte advertencia de Gerardo Fernández Noroña sobre los alcances políticos del acuerdo con la oposición.
La candidatura de Martínez Miranda quedó despejada luego de que los senadores Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara declinaran sus aspiraciones y cerraran filas en torno al legislador mexiquense.
Con ello, Morena optó por construir una candidatura de unidad para la conducción del Senado.
El propio Higinio Martínez asumió el compromiso de ejercer la presidencia con apego estricto al marco legal y ofreció garantizar un trato equitativo tanto a los integrantes de Morena como a las fuerzas de oposición.
“Trabajaré con apego a la Constitución, a la Ley Orgánica y al reglamento, es lo que tiene que hacer el presidente del Senado”, afirmó.
El próximo presidente de la Mesa Directiva aseguró que su actuación estará marcada por el respeto a las reglas parlamentarias y que dará el mismo trato a todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara Alta.
Sin embargo, la definición no estuvo exenta de cuestionamientos. Fernández Noroña lanzó una crítica directa al proceso y puso en duda que el acuerdo pueda ser presentado simplemente como un ejercicio de consenso.
El senador advirtió que, detrás de la búsqueda de acuerdos para definir la Mesa Directiva, podría configurarse una relación política distinta a la que corresponde entre mayoría y oposición.
“Se decide una presidencia de connivencia con la oposición, no de respeto a la oposición, sino de connivencia”, sostuvo.
Noroña calificó esa posibilidad como un “yerro mayúsculo” y dejó claro que no pretende guardar silencio frente a lo que considera una decisión política de fondo.
Fernández Noroña cuestionó que, bajo el argumento de construir acuerdos, puedan diluirse decisiones políticas cuya responsabilidad termine perdiéndose entre los distintos actores involucrados.
“Detrás de los llamados consensos se diluyen decisiones políticas de las que, más tarde, nadie se hace responsable”, advirtió.

