México, 6 de octubre.- El presidente del Senado, Higinio Martínez, consideró que el diferendo generado por la participación del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, en el proyecto de una academia internacional de capacitación policial en Querétaro ya fue aclarado y debe quedar encauzado dentro de la normatividad mexicana.
Entrevistado sobre la controversia entre el gobierno federal, el gobierno de Querétaro y el diplomático estadounidense, el senador sostuvo que se trató de una situación susceptible de resolverse mediante el diálogo y destacó que existe una relación de coordinación entre la administración federal y el gobernador Mauricio Kuri.
“Es un diferendo que yo entiendo ya se subsanó, se aclaró”, afirmó Martínez, quien agregó que el asunto puede corregirse porque existe una relación positiva entre el Ejecutivo federal y el mandatario queretano.
El legislador también incluyó al embajador Ronald Johnson en esta consideración y señaló que, una vez aclaradas las diferencias, corresponde que las actividades de cooperación internacional en materia de seguridad retomen los canales establecidos por la legislación mexicana.
“Hay que regresar al cauce que marca la normatividad para ese tipo de actividades”, sostuvo.
La polémica surgió después de que Johnson acompañó a Kuri en un acto relacionado con la Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro.
La participación del diplomático provocó cuestionamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien señaló que este tipo de proyectos de cooperación con instituciones extranjeras en materia de seguridad deben contar con la intervención de las instancias federales correspondientes.
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que recibió previamente un oficio del gobierno queretano sobre la visita de Johnson, aunque precisó que dicho documento no señalaba que el encuentro estuviera relacionado con mecanismos de cooperación internacional en materia de seguridad.
La Cancillería recordó que para proyectos de esta naturaleza se requiere el visto bueno del Grupo de Alto Nivel de Seguridad.
En este contexto, Martínez puso el acento en que el episodio no debe convertirse en un obstáculo para la relación bilateral.
Por el contrario, consideró que el diálogo entre autoridades mexicanas y representantes diplomáticos permite resolver diferencias y mantener la cooperación dentro del marco institucional.
El presidente del Senado adelantó, además, que mantiene como parte de su agenda parlamentaria reunirse con los embajadores acreditados en México, incluido el representante de Estados Unidos.
Explicó que su intención es establecer comunicación con prácticamente todos los diplomáticos extranjeros y que, en su momento, también invitará a Ronald Johnson al Senado.
“En su momento, si él lo tiene bien, también vamos a invitar al embajador de Estados Unidos a que venga aquí al Senado”, señaló.
Martínez rechazó que una eventual reunión con Johnson tenga como propósito únicamente abordar el diferendo por la academia policial.
La planteó como parte de una práctica de diplomacia parlamentaria para fortalecer el diálogo entre México y los representantes de otros países.
Incluso recurrió a un tono distendido al señalar que en un encuentro de este tipo podrían conversar sobre temas deportivos, como el beisbol y el futbol americano, además de los asuntos que interesen al diplomático.
Más allá de la anécdota, el mensaje político del presidente del Senado fue que el episodio debe darse por atendido y que la relación con Estados Unidos debe mantenerse mediante los canales diplomáticos e institucionales establecidos.
Para Martínez, el episodio con Johnson y Querétaro ya tomó nuevamente su curso institucional y no debe escalar hacia un conflicto mayor.

