México, 22 de julio.- La tercera ronda de conversaciones bilaterales para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) iniciará bajo un nuevo factor de presión política.
Horas antes de viajar a la Ciudad de México, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió que la renovación o revisión del acuerdo comercial dependerá de que México demuestre cooperación en temas que van más allá del comercio, como la seguridad fronteriza y el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944.
Greer arribó la noche de este miércoles a la capital del país para participar este jueves en la tercera jornada de la Tercera Ronda de Conversaciones Bilaterales entre ambos gobiernos y sostener posteriormente una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, en un encuentro que cobra especial relevancia tras las declaraciones emitidas desde Washington.
Durante una comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado de Estados Unidos, el representante comercial fue interrogado sobre la posibilidad de que el retraso de México en la entrega de agua del Río Bravo, conforme al Tratado de Aguas de 1944, influya en la próxima revisión del T-MEC.
Su respuesta dejó claro que, para la administración del presidente Donald Trump, la agenda comercial está estrechamente vinculada con otros temas de la relación bilateral.
“Al presidente le resultaría difícil aceptar una renovación o incluso su revisión si México no colabora en todas las áreas, y el Tratado de Aguas es una de ellas”, afirmó Greer.
El funcionario respondió así a un planteamiento del senador republicano John Cornyn, quien aludió a las propuestas impulsadas por distintos sectores de Texas para imponer sanciones a México por los retrasos en la entrega del recurso hídrico comprometido en el acuerdo binacional de 1944.
Greer insistió en que la visión de la Casa Blanca es que la cooperación mexicana debe ser integral y abarcar asuntos estratégicos para ambos países.
“Desde la perspectiva del presidente Trump, es claro que si queremos tener una relación comercial beneficiosa con México y tener algún tipo de acuerdo, también deben colaborar en este tema. Obviamente, además, en temas de seguridad fronteriza y otros asuntos que están fuera de mi jurisdicción”, señaló.
Aunque reconoció que la controversia sobre el agua corresponde formalmente al Departamento de Estado, explicó que la Oficina del Representante Comercial mantiene un seguimiento del asunto debido a que diversos actores estadounidenses han planteado incorporarlo al proceso de revisión del tratado comercial.
“El tema está bajo la jurisdicción del Departamento de Estado, dado que existe el Tratado de Aguas. El Departamento de Agricultura colabora y nosotros estamos monitoreando el tema porque hay personas que han expresado interés durante el proceso de revisión del T-MEC”, puntualizó.
