México, 12 de julio.- La Secretaría de Economía informó que mantiene la supervisión sobre las inversiones estratégicas que se desarrollan en el país para asegurar que cumplan con los más altos estándares de seguridad industrial, ambientales y de responsabilidad social, entre ellas el complejo de producción de amoníaco que la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) construye en Topolobampo, Sinaloa.
El proyecto ha sido catalogado como prioritario por el Gobierno de México debido a su impacto en el fortalecimiento de la industria petroquímica nacional y en la producción de insumos estratégicos para el sector agroalimentario.
De acuerdo con la dependencia, el complejo cuenta con financiamiento encabezado por el banco de desarrollo alemán KfW IPEX-Bank, institución adherida a los Principios del Ecuador, un marco internacional que condiciona el financiamiento de grandes proyectos al cumplimiento de estrictos criterios ambientales y sociales.
La Secretaría de Economía destacó que GPO, fundada en 2013 como subsidiaria mexicana del Grupo Proman, forma parte de una empresa con más de cuatro décadas de experiencia en la industria petroquímica, con 17 plantas en operación y presencia en más de 25 países.
Proman desarrolla operaciones en mercados como Trinidad y Tobago —donde mantiene actividades desde 1984— y Estados Unidos, trayectoria que, según la dependencia, le permite contar con experiencia comprobada en el desarrollo y operación de infraestructura petroquímica de gran escala.
Asimismo, indicó que durante su trayectoria el grupo no ha registrado incidentes fatales y opera bajo estándares internacionales en materia de seguridad de procesos, gestión ambiental y responsabilidad social.
Entre las certificaciones y lineamientos que sigue la empresa se encuentran los estándares de la Asociación Internacional de Fertilizantes (IFA), así como el Código Internacional para el Manejo de Gases Licuados de la Organización Marítima Internacional, considerados referentes para la operación segura de instalaciones petroquímicas.
La Secretaría de Economía señaló que la supervisión de este tipo de inversiones forma parte de la estrategia para garantizar que los proyectos industriales se desarrollen bajo condiciones que protejan tanto a los trabajadores como al medio ambiente y a las comunidades donde se instalan.
En el ámbito económico, el gobierno federal considera que el complejo de amoníaco de Topolobampo contribuirá a detonar el desarrollo del noroeste del país, al tiempo que fortalecerá la capacidad de México para producir insumos esenciales para la fabricación de fertilizantes.
La dependencia subrayó que el proyecto adquiere relevancia en un contexto internacional marcado por dificultades en el suministro de amoníaco y fertilizantes, situación que ha impactado los costos de producción agrícola en distintos países.
Con esta inversión, añadió, México busca disminuir su dependencia de las importaciones de estos insumos, fortalecer la productividad del campo y contribuir a una mayor estabilidad en la cadena de suministro agroalimentaria.
El gobierno federal estima que, conforme entre en operación el complejo, sus beneficios se reflejarán en una mayor disponibilidad de fertilizantes para los productores nacionales, una reducción de la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones del mercado internacional y, a largo plazo, una mayor estabilidad en los precios de los alimentos para los consumidores mexicanos.
