México, 21 de enero.- El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Adán Augusto López Hernández, aclaró que el vuelo de un avión militar estadounidense que aterrizó en el aeropuerto de Toluca el fin de semana pasado no requería autorización de esta cámara, ya que dicha facultad corresponde exclusivamente a las autoridades civiles que regulan el espacio aéreo mexicano.
Durante una entrevista radiofónica, el senador explicó que el permiso para el aterrizaje de la aeronave es atribución del Servicio de Navegación Aérea en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), y no del Poder Legislativo, al tratarse de un asunto administrativo y no de un despliegue de tropas extranjeras en territorio nacional.
“Autorizar o permitir el aterrizaje de ese avión no corresponde a una facultad del Senado de la República”, subrayó López Hernández.
El coordinador de Morena insistió en que ningún elemento de la Marina Armada de México salió del país en ese vuelo, ni se ha realizado ejercicio militar alguno con Estados Unidos, pese a que existía un proyecto de dictamen para autorizar dichas actividades.
Detalló que la presidenta Claudia Sheinbaum envió al Senado dos solicitudes distintas: una para permitir la salida de marinos mexicanos a una capacitación en Estados Unidos y otra para autorizar el ingreso de infantes de Marina estadounidenses para ejercicios conjuntos en Champotón, Campeche.
Ninguna ha sido aprobada.
La razón, explicó, fue que no hubo quórum en la Comisión de Marina, por lo que el dictamen fue retirado del orden del día y no pudo ser votado, además de que la Comisión Permanente carece de facultades para autorizar este tipo de solicitudes sin convocar a un periodo extraordinario.
López Hernández precisó que las personas trasladadas en el avión fueron funcionarios civiles de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quienes viajaron a una capacitación distinta, autorizada por el Consejo Nacional de Seguridad Pública, encabezado por el secretario Omar García Harfuch.
De este modo, el traslado del personal no requería aval del Senado, al no tratarse de tropas ni de una misión militar, ni de la salida de fuerzas armadas mexicanas al extranjero.
El senador reconoció que la confusión surgió porque existía un dictamen legislativo que contemplaba el envío de marinos mexicanos a Camp Shelby, Mississippi, con inicio el 18 de enero, fecha que coincidió con el aterrizaje del avión militar, lo que llevó a suponer que el traslado ya se había ejecutado.
Sin embargo, reiteró que dichas solicitudes siguen pendientes y serán discutidas en el Senado una vez que inicie el próximo periodo ordinario de sesiones, a principios de febrero.

