México, 29 de octubre.- Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue despedido con un homenaje póstumo en Palacio Nacional, donde Rosa Icela Rodríguez, Laura Itzel Castillo y Pablo Gómez reivindicaron su papel en la apertura democrática y en la construcción de una izquierda con posibilidades de gobernar.
Ante la presidenta Claudia Sheinbaum, los oradores situaron la movilización de 1988 y su decisión de mantener la lucha por la vía pacífica como ejes de un legado que, señalaron, abrió espacios para las transformaciones del país.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmó que los cambios encabezados por Andrés Manuel López Obrador y Sheinbaum fueron posibles gracias a generaciones que resistieron y organizaron a la ciudadanía. En esa historia, sostuvo, Cárdenas ocupa un lugar indispensable.
Lo describió como “el gran precursor de la gesta democrática contemporánea” y destacó que su concepción de democracia vinculaba el respeto al voto con la justicia social, la soberanía y el derecho de la población a decidir sobre la economía y el patrimonio nacional.
Rodríguez recordó su participación en la Corriente Democrática del PRI, junto con Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo; su ruptura con ese partido y su candidatura presidencial por el Frente Democrático Nacional en 1988.
Al referirse a lo que calificó como el fraude que llevó a Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia, subrayó que Cárdenas sostuvo una resistencia pacífica y asumió la responsabilidad de cuidar la vida de quienes lo acompañaban.
También destacó la fundación del PRD en 1989 y su elección, en 1997, como primer jefe de Gobierno del Distrito Federal por voto popular.
Laura Itzel Castillo puso el acento en la unidad de las izquierdas. Recordó que su padre, Heberto Castillo, declinó su candidatura presidencial en favor de Cárdenas en 1988, una decisión que contribuyó a convertir a la izquierda en una fuerza con expectativas de triunfo.
Su intervención incorporó una dimensión personal: evocó la amistad entre ambas familias y el apoyo de Cárdenas y Celeste Batel cuando su padre estuvo encarcelado. Su solidaridad, expresó, se manifestaba en hechos y en la cercanía con quienes enfrentaban dificultades.
Pablo Gómez destacó su defensa del Estado social y de los derechos de trabajadores, mujeres, jóvenes, indígenas y personas en pobreza. “Cárdenas nunca traicionó”, afirmó al recordar su perseverancia frente a campañas de desprestigio.
El presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral sostuvo que la transición democrática fue lenta y penosa, y ubicó al homenajeado como un referente de la lucha por el respeto al voto.
Los discursos coincidieron en reconocer una trayectoria que unió convicciones democráticas, defensa de la soberanía y compromiso social.

