México, 1 de junio.- La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que detrás de las recientes críticas y campañas contra su gobierno no se encuentra directamente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino sectores de la ultraderecha estadounidense vinculados con grupos conservadores mexicanos, al tiempo que anunció que su administración impulsará una discusión nacional sobre el poder de las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial en la formación de la opinión pública.
Durante su conferencia matutina, la mandataria defendió la relación bilateral con Washington, subrayó que existe comunicación permanente entre ambos gobiernos y afirmó que México continuará señalando cualquier intento de injerencia en asuntos internos, sin romper los canales de cooperación política, económica y de seguridad.
El eje central de su mensaje fue que la polémica generada en las últimas semanas por diversos señalamientos contra su administración forma parte de una estrategia impulsada por grupos ideológicos que buscan deteriorar la relación entre México y Estados Unidos.
“Yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas”, sostuvo.
Sheinbaum destacó que el diálogo institucional con Estados Unidos se mantiene activo a todos los niveles. Recordó que recientemente visitó México el secretario de Seguridad estadounidense y señaló que el canciller mantiene comunicación constante con funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado.
Asimismo, indicó que las Fuerzas Armadas mexicanas conservan coordinación con sus contrapartes estadounidenses. Incluso anunció que el secretario de Marina sostendrá esta misma semana reuniones con autoridades de la Marina y la Guardia Costera de Estados Unidos.
La presidenta sostuvo que quienes intentan generar confrontación son grupos de extrema derecha de ambos países que rechazan el proyecto político de la Cuarta Transformación y sus programas sociales.
“Son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación con México”, afirmó, al acusar que dichos grupos mantienen vínculos con sectores conservadores mexicanos que, según dijo, han radicalizado sus posiciones ideológicas.
No obstante, reiteró que el gobierno mexicano seguirá apostando por una relación de respeto mutuo y cooperación con Washington, basada en la defensa de la soberanía nacional.
Para ilustrar su postura, utilizó una metáfora de vecindad: señaló que México y Estados Unidos pueden convivir y colaborar como buenos vecinos, pero que existe un límite cuando uno de ellos pretende intervenir en las decisiones internas del otro.
“Cuando un vecino quiere entrar a tu casa y quedarse con la cocina, después con la recámara y luego con la orientación de cómo decides dentro de tu familia, ahí dices no”, expresó.
Sin embargo, la parte más novedosa de su intervención fue la ampliación del debate hacia el papel de las plataformas digitales en la política contemporánea.
Sheinbaum sostuvo que las campañas de desinformación y ataques políticos en redes sociales no pueden entenderse únicamente como expresiones espontáneas de debate público, pues detrás de ellas operan intereses económicos, redes de bots y mecanismos algorítmicos que influyen en la conversación digital.
La mandataria aseguró que su gobierno continuará presentando evidencias sobre el uso de cuentas automatizadas y campañas coordinadas para influir en la opinión pública.
Además, llamó a reflexionar sobre quién controla las grandes plataformas tecnológicas, cómo funcionan sus algoritmos y qué impacto tienen en la democracia, la información y la formación de opiniones.
Como respaldo a esta discusión, leyó diversos fragmentos de una encíclica del papa León XIV, en la que se advierte sobre los riesgos de las tecnologías digitales, la inteligencia artificial y los sistemas automatizados de decisión.
La presidenta destacó particularmente los planteamientos relacionados con la vigilancia digital, la discriminación algorítmica, la manipulación de información y la concentración del poder tecnológico en pocas manos.
Según explicó, el documento plantea que la justicia social del siglo XXI debe enfrentar los desafíos generados por las tecnologías digitales y garantizar que el desarrollo tecnológico esté al servicio de las personas y no exclusivamente de intereses económicos.
Sheinbaum adelantó que durante los próximos días su gobierno profundizará públicamente en estos temas, con el objetivo de abrir una discusión nacional sobre el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en la vida pública.
“Hoy las redes sociales se han vuelto el principal factor de información, comunicación y aprendizaje, pero tienen algoritmos, no son neutrales”, afirmó.
Con ello, la mandataria no sólo respondió a los señalamientos de presunta injerencia externa, sino que colocó en el centro del debate un nuevo eje político para su administración: la influencia de las plataformas digitales, la regulación de la inteligencia artificial y el papel de los algoritmos en la construcción de la conversación pública y democrática.

