México, 2 de marzo.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que su propuesta de reforma electoral represente un retroceso democrático o el regreso al “partido de Estado”, como señaló la dirigencia del Partido del Trabajo (PT) y exfiguras del antiguo régimen como Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y Diego Fernández de Cevallos, y sostuvo que el eje central de la iniciativa es “devolver al pueblo” la decisión sobre la representación proporcional y reducir el costo del sistema electoral.
En conferencia, la mandataria afirmó que las críticas carecen de sustento y defendió que la reforma “recupera la esencia de la democracia, que es el poder del pueblo, no de los partidos políticos”.
El punto medular de la iniciativa, explicó, es modificar el mecanismo de designación de las diputaciones de representación proporcional —las llamadas plurinominales— para que ya no sean determinadas por las dirigencias partidistas, sino mediante voto popular.
“Se mantiene la representación proporcional totalmente, no cambia la fórmula de la ley, es la misma que llevó a la conformación de la Cámara en 2015, 2018, 2021 y 2024. La diferencia es que ya no son listas decididas por los partidos, sino que van a votación”, subrayó.
Sheinbaum cuestionó directamente el modelo actual: “¿Quién defiende que sea la cúpula de un partido quien defina las plurinominales? ¿Por qué no que decida la gente?”.
Aseguró que incluso en su propio partido se renunciaría a esa atribución para que sean los ciudadanos quienes determinen quién los representa.
El segundo eje de la reforma es la reducción de costos del sistema político-electoral, incluyendo financiamiento a partidos, gastos del Instituto Nacional Electoral (INE), de los organismos públicos locales electorales (OPLES), así como de diputaciones locales y senadurías.
“Que baje el costo de la representación al pueblo de México y de las elecciones”, afirmó.
La presidenta también respondió a un desplegado firmado por el panista Diego Fernández de Cevallos, el priista Manlio Fabio Beltrones, así como Francisco Labastida Ochoa y Jorge Alcocer Villanueva, quienes cuestionaron la reforma.
Sheinbaum consideró que dicha coincidencia “es el mejor símbolo del PRIAN”, en referencia a la alianza histórica entre PRI y PAN durante el periodo neoliberal, particularmente desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
“Nosotros peleamos contra el partido de Estado. Jamás regresaríamos a eso”, sostuvo, y recordó que las primeras aperturas democráticas fueron resultado de presiones sociales y movilizaciones sindicales frente a un régimen autoritario.

