México, 15 de febrero.- Emocionada hasta las lágrimas y rodeada de colegas y amigos, Salma Hayek se convirtió en la voz de una comunidad largamente ignorada: la del cine mexicano.
En el marco del anuncio oficial de incentivos para la industria audiovisual, la actriz y productora celebró el respaldo inédito del gobierno federal y estatal, en especial de mujeres líderes, particularmente, el de la presidente Claudia Sheinbaum: “Quizá lo que no teníamos era esta presidenta”, que, aseguró, permitirán que México compita al más alto nivel global.
Salma Hayek, reconocida mundialmente como actriz y productora, abrió su discurso entre lágrimas, sin ocultar la emoción que le provocó estar de vuelta con su comunidad, aquella que la formó y con la que nunca ha dejado de colaborar, a pesar de su carrera internacional.
“Esta fue mi cuna y ustedes me formaron”, afirmó, recordando sus inicios y su permanente compromiso con el país.
Hayek relató una historia personal que ilustra el rezago que sufría la industria nacional: cuando intentó producir su primer largometraje en México, simplemente no pudo conseguir financiamiento. “Me lo daban si me iba a cualquier otra parte menos México”, lamentó.
Mientras otros países, como Australia o República Dominicana, ofrecían atractivos incentivos, México carecía de mecanismos para estimular la producción local, lo que obligaba a muchos creadores a buscar alternativas en el extranjero.
La artista subrayó que el cambio llegó de la mano de mujeres en el poder.
Destacó el apoyo de las gobernadoras de Veracruz y Quintana Roo, Roció Nahle y Mara Lezama, respectivamente, quienes facilitaron locaciones, guiaron y acompañaron el proceso de producción, y demostraron un liderazgo cercano y humano: “Me elevaban, me educaban, me hacían sentir vista, querida”.
Hayek contrastó este acompañamiento con experiencias previas de burocracia y falta de compromiso.
La intervención de la presidenta Sheinbaum fue, según Hayek, clave para comprender el valor económico, artístico y social del cine.
“Quizá lo que no teníamos era esta presidenta. Entendió inmediatamente la inyección económica que esto sería para México y cómo iba a ayudar no nada más a nuestra comunidad de cine”, señaló.
Más allá del impacto económico, Hayek resaltó la importancia de que México narre sus propias historias y defienda su imagen en el mundo.
“Estamos siendo atacados moralmente y nuestra imagen está siendo representada erróneamente. El poder tomar el control de decir esto es México, no lo que les están vendiendo, es fundamental”, afirmó, apelando a la autenticidad y diversidad cultural del país.
La actriz afirmó que, gracias a los incentivos y al talento mexicano, el país no tiene comparación en el mundo: “No hay país que tenga la diversidad ecológica, de belleza, aquí lo hay todo. Podemos doblar por cualquier país”.
Además, destacó la capacidad técnica y artística de los profesionales mexicanos, que han sido reconocidos internacionalmente.
Hayek también compartió cómo la llegada de producciones a regiones como Veracruz ya está generando beneficios inmediatos: infraestructura, turismo y orgullo comunitario.
“Los ejidos vienen a darnos cosas, a agradecernos. La gente está tan agradecida y se sienten muy importantes de poder estar participando en algo así”, narró.
Para Hayek, este es “el momento más bonito” de su vida profesional en México. “Me ha tocado sentir un cambio diario, ver el cambio”, concluyó.
