México, 26 de febrero.- El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve, dejó claro que su partido no acompañará la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y, sobre todo, que no asumirá “ningún costo político ni electoral” por una iniciativa que —afirmó— busca consolidar la hegemonía de Morena.
“Nosotros no vamos a asumir ese costo político, que lo asuma Morena”, sentenció, al advertir que su bancada votará en contra tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.
Añorve sostuvo que la eliminación o modificación de la representación proporcional no tiene como propósito abaratar elecciones, sino facilitar una sobrerrepresentación legislativa del oficialismo para alcanzar mayorías calificadas sin contrapesos.
“Quieren quedarse con el poder eternamente”, acusó.
En ese contexto, subrayó que el PRI no cargará con las eventuales repercusiones institucionales o electorales de la reforma.
“El pueblo quiere democracia y certeza”, afirmó, al recordar que —según sus cifras— en la última elección federal el 54% votó por Morena y el 46% no, por lo que ese bloque opositor merece representación real.
El senador defendió el papel histórico de su partido en la apertura democrática y en la construcción del entonces IFE, hoy Instituto Nacional Electoral, así como del Tribunal Electoral y los organismos autónomos.
Aseguró que la reforma tiene un “objetivo autoritario” y la comparó con el modelo político de Nicolás Maduro, al advertir que podría derivar en un Congreso dominado casi en su totalidad por el oficialismo.
Añorve anticipó que la discusión será intensa en el pleno, pero insistió en que el PRI no validará cambios que, a su juicio, debilitan el pluralismo.
“El pueblo está despierto”, afirmó, al cerrar filas en torno a una estrategia que combina rechazo legislativo y deslinde electoral.

