México, 3 de marzo.- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el arranque el próximo abril de una credencial nacional de salud como eje para construir un sistema universal que permita a cualquier persona atenderse en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o en IMSS-Bienestar, independientemente de su derechohabiencia, mediante un mecanismo automático de compensación financiera entre instituciones.
El objetivo es cerrar el sexenio con un sistema donde el paciente no tenga que preocuparse por a qué institución pertenece, sino acudir a la unidad más cercana y continuar ahí su tratamiento sin trámites adicionales.
“Aunque sea derechohabiente del ISSSTE, si me queda más cerca un hospital del IMSS, puedo ir y ahí seguir todo mi tratamiento”, explicó la mandataria.
Para evitar desbalances presupuestales, el modelo contempla un sistema de compensación: si una persona afiliada al ISSSTE se atiende en el IMSS, el ISSSTE pagará al IMSS el costo del servicio, y lo mismo ocurrirá con IMSS-Bienestar.
Este proceso será automatizado y no implicará gestiones para el paciente.
Sheinbaum subrayó que para lograrlo es indispensable que todos los sistemas estén fortalecidos: más hospitales, más centros de salud, más médicos, abasto oportuno de medicamentos y un programa integral de prevención.
La piedra angular será la creación de un expediente médico único por persona, completamente digitalizado, que pueda consultarse en cualquier institución pública de salud.
Esto permitirá que el personal médico acceda al historial clínico sin que el paciente deba reconstruir su información cada vez que cambie de unidad.
La digitalización también abrirá la puerta al uso de herramientas de inteligencia artificial para apoyar diagnósticos y mejorar la precisión clínica.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, informó que la credencial tendrá versión impresa y digital, ambas con la misma validez.
Incluirá nombre completo, CURP certificada, sexo, fecha y lugar de nacimiento, nacionalidad, tipo de sangre (si se conoce), derechohabiencia y la clínica de primer nivel asignada.
Además de identificar a la persona y su unidad más cercana, permitirá agendar citas y consultar información clínica, incluyendo los registros del programa Salud Casa por Casa, que ya ha levantado 11 millones de historias clínicas de adultos mayores y personas con discapacidad.
El operativo arrancará el 2 de abril y busca registrar a 134 millones de personas.
Para ello se instalarán 2,898 módulos —al menos uno por municipio— con hasta 10 estaciones de captura cada uno.
Participarán 17,263 servidores públicos, entre operadores, supervisores y personal de apoyo, bajo coordinación de delegados estatales y directores regionales de Bienestar.
Los mayores de edad deberán presentar identificación oficial con fotografía, CURP certificada y comprobante de domicilio no mayor a seis meses.
En el caso de menores, deberán acudir con madre, padre o tutor y presentar acta de nacimiento y CURP.
Se prevé que la entrega de la credencial ocurra seis semanas después del registro, momento en que también se activará automáticamente la versión digital.
Más allá del documento plástico, el proyecto representa la base administrativa y tecnológica para consolidar un sistema nacional articulado.
El gobierno plantea que la credencialización no sustituye la afiliación actual —cada persona seguirá perteneciendo a su institución—, sino que permitirá integrar información, recursos y atención médica bajo un modelo universal.
Con este paso, el Ejecutivo federal apuesta a resolver uno de los principales problemas históricos del sistema de salud mexicano: la fragmentación institucional que obliga a millones de personas a enfrentar barreras administrativas para recibir atención.

