México, 26 de octubre.- El presidente del Senado, Higinio Martínez, llamó a la presidenta Claudia Sheinbaum, a impulsar un programa anticorrupción con medidas más contundentes, luego de las denuncias difundidas en torno a la actuación de la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, y la renuncia que, de acuerdo con su pronunciamiento, presentó este lunes al cargo.
En un mensaje público, el legislador sostuvo que los señalamientos deben abrir una reflexión sobre problemas que, afirmó, persisten en las instituciones: la corrupción, el despilfarro, los presuntos acuerdos económicos irregulares y la ambición por el dinero público.
Martínez colocó el combate a estas prácticas en el centro de su posicionamiento y cuestionó que sean los periodistas quienes, mediante sus investigaciones, denuncien posibles irregularidades y aporten pruebas sobre la actuación de gobernantes y funcionarios públicos.
“¿Por qué tienen que ser los periodistas los que denuncien y encuentren pruebas de corrupción de los gobernantes y funcionarios públicos?”, planteó, al señalar la necesidad de que las propias instituciones asuman una mayor responsabilidad en la detección y sanción de conductas indebidas.
El senador consideró que el país se encuentra ante un momento que exige definiciones y dirigió un llamado a Sheinbaum para que utilice su autoridad legal, política y moral para fortalecer la lucha contra la corrupción.
En ese sentido, insistió en que es urgente poner en marcha un programa específico que permita enfrentar el problema con mayor determinación.
De acuerdo con el legislador, una política anticorrupción más firme podría contar con el respaldo de millones de personas, particularmente si el gobierno federal acompaña su discurso con acciones y medidas de mayor alcance.
“Existen millones de personas que le aplaudirían, que la respaldarían y la fortalecerían si continúa con su combate a la corrupción y con medidas más radicales”, expresó.
Martínez reconoció que erradicar estas prácticas no es una tarea sencilla y rechazó presentarse como alguien ajeno a las dificultades o contradicciones que implica esa lucha.
“No soy ingenuo, ni un soñador, ni me cubre un manto absoluto de pureza”, admitió, antes de insistir en que México necesita cambios profundos para evitar que la corrupción comprometa su desarrollo futuro.
El legislador recurrió a la metáfora de una intervención de fondo para dimensionar la urgencia del problema.
A su juicio, el país requiere una “cirugía radical” que permita enfrentar las prácticas que desvían recursos, debilitan la confianza pública y obstaculizan el funcionamiento de las instituciones.
Aunque el senador no detalló qué mecanismos específicos debería incluir el programa que propone, sí dejó claro que espera una estrategia más enérgica y con resultados verificables.

