México, 18 de octubre.- La defensa de la soberanía nacional, la protección de los millones de mexicanos que radican en Estados Unidos y la salvaguarda de los intereses del país deben estar por encima de las diferencias políticas, afirmó el presidente del Senado, Higinio Martínez Miranda, quien llamó a privilegiar los principios constitucionales de la política exterior frente a los desafíos que enfrenta México en su relación con el gobierno estadounidense.
El legislador sostuvo que la política exterior constituye una de las funciones estratégicas del Estado mexicano, debido a que de ella depende, en buena medida, la protección de los intereses nacionales, la defensa de los connacionales en el extranjero y la capacidad del país para enfrentar decisiones que afectan su economía y a su población.
En ese contexto, advirtió sobre las consecuencias de las posibles expulsiones de mexicanos de Estados Unidos, al recordar que millones de connacionales han contribuido “a hacer grande” a ese país mediante su trabajo y participación en distintas actividades económicas.
Martínez Miranda también señaló que la imposición de aranceles a los productos mexicanos genera problemas a ambos lados de la frontera, por lo que las decisiones comerciales que afectan a México no deben analizarse únicamente desde una perspectiva política, sino por sus repercusiones económicas y sociales.
Frente a este escenario, consideró indispensable generar confianza entre los empresarios nacionales y extranjeros para impulsar las inversiones y la creación de empleos, además de fortalecer las condiciones de seguridad y combatir la delincuencia.
El objetivo, explicó, debe ser que los mexicanos encuentren en su propio país oportunidades para mejorar sus condiciones de vida, sin verse obligados a emigrar a Estados Unidos en busca de mejores ingresos y perspectivas de desarrollo.
El presidente del Senado reconoció que en una democracia existen diferencias entre las distintas fuerzas políticas, pero subrayó que estas no deben convertirse en un obstáculo para atender los asuntos fundamentales de la nación.
Explicó que las coincidencias permiten construir acuerdos, mientras que las discrepancias ofrecen la posibilidad de examinar las decisiones públicas desde distintas perspectivas. Por ello, sostuvo que tanto los acuerdos como las diferencias forman parte esencial de un Estado democrático.
Sin embargo, estableció una distinción respecto de la política exterior, al señalar que esta función estratégica debe mantenerse por encima de las confrontaciones partidistas, por legítimas que sean las posiciones de cada fuerza política.
En ese sentido, destacó la responsabilidad de las y los senadores de vigilar que los funcionarios encargados de conducir la política exterior actúen conforme a los principios establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Entre estos principios mencionó la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza y la igualdad jurídica de los Estados.
También incluyó la cooperación internacional para el desarrollo, la lucha por la paz y la seguridad internacionales, así como la promoción y protección de los derechos humanos.
Así, Martínez Miranda planteó que la pluralidad política debe servir para enriquecer las decisiones públicas y construir soluciones, sin perder de vista que la protección de los intereses nacionales constituye una responsabilidad compartida por las instituciones del Estado mexicano.
