Brasilia/São Paulo/Río de Janeiro, 4 de octubre.– Brasil tendrá que regresar a las urnas el próximo 25 de octubre para definir a su próximo presidente, luego de que el senador Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva encabezaron la primera vuelta de las elecciones, pero ninguno consiguió superar el 50 por ciento de los votos necesarios para ganar de manera directa.
Con alrededor de 85 por ciento de los sufragios contabilizados, Bolsonaro registraba 48.47 por ciento frente a 43.49 por ciento de Lula, de acuerdo con los resultados reportados durante la jornada. La tendencia llevó al instituto Datafolha a proyectar que la elección presidencial tendría una segunda ronda.
El resultado coloca nuevamente frente a frente a dos proyectos políticos que representan las principales corrientes que han dividido al electorado brasileño en los últimos años: por un lado, la izquierda encabezada por Lula, quien busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo; y por otro, el movimiento de derecha identificado con el expresidente Jair Bolsonaro, cuyo hijo Flávio busca llevar nuevamente ese sector político al Palacio del Planalto.
La segunda vuelta se realizará el 25 de octubre, conforme al calendario electoral brasileño. El Tribunal Superior Electoral (TSE) estableció que, cuando ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en la primera ronda, los dos más votados pasan a la siguiente etapa.
La contienda llega a esta fase después de una campaña marcada por la discusión sobre el costo de vida, la situación económica, la seguridad, acusaciones de corrupción y el papel de Brasil en el escenario internacional. La elección también estuvo acompañada por un fuerte componente de polarización entre los seguidores de Lula y el movimiento político construido alrededor de Jair Bolsonaro.
Las encuestas previas a la votación anticipaban una primera ronda cerrada y señalaban que ninguno de los principales contendientes tenía asegurada la mayoría absoluta. Un sondeo de Datafolha divulgado antes de la elección colocaba a Lula ligeramente por encima de Flávio Bolsonaro en un eventual segundo turno, aunque dentro de una competencia estrecha.
Durante el conteo, los primeros resultados mostraron una ventaja inicial para Bolsonaro, favorecida también por el ritmo de transmisión de votos de regiones del sur del país, donde el bolsonarismo mantiene una importante base electoral. Los sufragios del noreste, tradicionalmente más favorable a Lula, avanzaron posteriormente con mayor lentitud, por lo que las cifras fueron modificándose conforme aumentó la cantidad de votos contabilizados.
La jornada electoral se desarrolló con la participación de un electorado de aproximadamente 158.7 millones de personas habilitadas para votar. Además de la Presidencia, los brasileños acudieron a las urnas para elegir gobernadores, senadores y diputados federales y estatales.
El TSE informó que la divulgación de los resultados comenzó a las 17:00 horas de Brasilia y que los datos fueron actualizados conforme los boletines de las urnas electrónicas fueron recibidos y procesados.
