México, 17 de septiembre.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó los resultados de una encuesta difundida en Estados Unidos que, señalaría que una mayoría de mexicanos estaría de acuerdo con una intervención extranjera de ese país, al sostener que esa versión no corresponde con la realidad nacional ni con otros ejercicios demoscópicos realizados por empresas especializadas.
Sheinbaum afirmó que no existe sustento para asegurar que la mayoría de los mexicanos respaldaría una intervención de Estados Unidos y consideró que ese planteamiento contradice el sentimiento nacionalista que, dijo, se ha fortalecido en el país, así como el orgullo de ser mexicano.
“La intervención extranjera no ayuda y se pierde soberanía”, sostuvo la mandataria, al insistir en que México puede mantener mecanismos de cooperación y colaboración con otros países, pero sin permitir que una nación extranjera intervenga en las decisiones internas.
La presidenta colocó este argumento en el contexto de las celebraciones por la Independencia de México y llamó a recuperar la memoria histórica como una forma de comprender la importancia de preservar la soberanía nacional.
Recordó que la consumación de la Independencia ocurrió el 27 de septiembre de 1821, después de la alianza entre el movimiento insurgente y sectores del Ejército Realista, a través del Plan de Iguala.
Sin embargo, explicó que México conmemora principalmente el inicio de la lucha independentista, debido al carácter popular del movimiento encabezado por Miguel Hidalgo.
Sheinbaum destacó la figura de Hidalgo como un líder con una visión de un país independiente, libre, soberano y justo, al recordar sus llamados a abolir la esclavitud, las castas y los tributos.
Frente a quienes, señaló, han intentado minimizar su papel histórico, reivindicó su participación como dirigente de un movimiento popular.
La mandataria también hizo un recuento de las intervenciones extranjeras que marcaron la historia del país. Señaló que España reconoció la independencia de México hasta 1836 y posteriormente ocurrieron la intervención francesa vinculada con la Guerra de los Pasteles, la intervención estadounidense que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, una nueva intervención francesa y, durante la Revolución Mexicana, otra intervención estadounidense en 1914.
A partir de estos antecedentes, Sheinbaum sostuvo que cualquier intento de injerencia extranjera debe ser rechazado cuando implique que otro país pretenda tomar decisiones que corresponden exclusivamente a los mexicanos.
La presidenta estableció una diferencia entre cooperación e intervención.
Señaló que México puede recibir ayuda, colaborar con otros gobiernos y establecer acuerdos internacionales, pero subrayó que las decisiones nacionales deben permanecer en manos del pueblo y del gobierno mexicano.
“Las decisiones las toma el pueblo, las decisiones las toma el gobierno, que es la representación del pueblo de México”, afirmó.
El planteamiento adquiere relevancia en un contexto en el que la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad ha sido un asunto recurrente de la relación bilateral.
La mandataria concluyó que, aunque puede haber mexicanos con posiciones distintas, considera que una mayoría de la población reconoce la importancia de defender la independencia y la soberanía.
Por ello, definió la memoria histórica como un elemento central para evitar que los episodios de intervención extranjera del pasado sean utilizados como precedente para justificar nuevas formas de injerencia.

