México, 16 de septiembre.- La Ciudad de México amaneció este miércoles con una postal distinta.
Entre uniformes, vehículos blindados, música militar y miles de integrantes de las Fuerzas Armadas, el cielo capitalino también se convirtió en escenario del desfile cívico-militar por el 216 aniversario de la Independencia de México.
La jornada comenzó con uno de los momentos más solemnes: la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó el Pase de Lista de cerca de 16 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Nacional, entre generales, almirantes, jefes, capitanes, oficiales, cadetes y personal de tropa y marinería.
A la formación se sumaron más de 500 vehículos que posteriormente recorrieron las principales calles del Centro Histórico y Paseo de la Reforma.
Pero fue en las alturas donde el desfile adquirió uno de sus momentos más vistosos.
Para conmemorar los 80 años de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, 15 militares —cinco mujeres y diez hombres— se lanzaron desde una aeronave a seis mil pies de altura para realizar un salto en caída libre sobre la Plaza de la Constitución.
Durante varios minutos, los paracaidistas descendieron a velocidades de alrededor de 40 kilómetros por hora, hasta tocar tierra en una maniobra que exigió precisión, concentración y un alto grado de entrenamiento.
El espectáculo no fue solamente una exhibición ante el público: formó parte de la conmemoración de ocho décadas de historia de esta brigada.
Con sus boinas rojas y sus paracaídas desplegados, los integrantes del equipo de salto libre Guerreros Aztecas —pertenecientes a la Brigada de Fusileros Paracaidistas— llevaron al cielo una de las imágenes más llamativas de la jornada.
El salto concluyó sin novedad después de aproximadamente siete minutos de descenso y aterrizaje.
Mientras en tierra avanzaban los contingentes, el cielo ofreció otra de las escenas centrales del desfile.
Por primera vez, de acuerdo con la narración oficial, una formación en masa de 99 aeronaves engalanó el cielo de la capital: 93 pertenecientes a la Fuerza Aérea Mexicana y seis a la Guardia Nacional.
La formación permitió mostrar aeronaves de combate, transporte, vigilancia, reconocimiento y adiestramiento.
El momento culminó con la participación de tres aviones F-5 de la Fuerza Aérea Mexicana, que ejecutaron la maniobra denominada “Flor de Lys”, mientras la aeronave líder realizó dos giros de 360 grados sobre su propio eje.
Abajo, la ceremonia recuperó su dimensión terrestre.
El general de división de Estado Mayor Enrique Martínez López encabezó la columna a bordo de un vehículo táctico blindado Cimarrón, diseñado y fabricado por ingenieros militares mexicanos.
Detrás avanzaron elementos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, además de motociclistas y vehículos tácticos.
La Guardia Nacional también ocupó un lugar destacado. Helicópteros UH-60 Black Hawk y vehículos blindados acompañaron el paso de la Fuerza Especial de Reacción e Intervención, mientras los contingentes avanzaban bajo el lema de “Justicia y Paz”.
Los vehículos, descritos durante el desfile como unidades de alta tecnología, fueron presentados como parte de las capacidades para movilizar tropas y operar en escenarios de alta exigencia.
El recorrido llevó la parada militar por 5 de Mayo, Eje Central, Avenida Juárez y Paseo de la Reforma, hasta Campo Marte.
El general de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López, comandante de la Columna del Desfile, rindió a la presidenta Claudia Sheinbaum el parte de novedades correspondiente:
“Doctora Claudia Sheinbam Pardo, presidenta de México y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, le informo que desfilaron ante el pueblo de México 21 banderas de guerra, 15 mil 330 integrantes de las Fuerzas Armadas, 404 soldados del Servicio Militar Nacional, 99 charros, 38 niños, 536 vehículos terrestres, 46 motocicletas, 93 (aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, seis aeronaves de la Guardia Nacional y 18 aeronaves de la Armada de México, 50 drones, 16 embarcaciones, 408 caballos, (1:07) 142 canes, 26 águilas, sin novedad”, reportó.
Así, durante varias horas, las calles y el cielo de la capital se transformaron en el escenario de una ceremonia que combinó tradición, disciplina militar, tecnología y espectáculo aéreo para conmemorar un aniversario más del inicio de la Independencia de México.
