México, 2 de septiembre.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista una ruptura política con el expresidente Andrés Manuel López Obrador y calificó como “absolutamente absurdo” el intento de presentar una confrontación entre ambos, al tiempo que acusó a sus adversarios de buscar generar una división dentro de Morena para debilitar al movimiento de transformación.
El señalamiento cobra relevancia luego de que, en los últimos días, tuvieron fuerza versiones sobre una supuesta pugna entre los llamados “obradoristas” y “claudistas”, particularmente a raíz de la crisis política en Sinaloa y de las decisiones relacionadas con el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.
Sheinbaum aseguró que López Obrador ha mantenido una actitud de absoluto respeto hacia su gobierno desde que dejó la Presidencia y sostuvo que nunca ha recibido de él instrucciones sobre las decisiones que debe tomar su administración.
“Ha sido sumamente respetuoso con nuestro gobierno”, afirmó la mandataria, quien negó que el exmandatario le haya realizado alguna llamada para decirle qué hacer o cuestionar alguna de las decisiones adoptadas por su gobierno.
Explicó que López Obrador se encuentra retirado de la actividad política pública y actualmente concentra sus esfuerzos en la reflexión y la escritura, al concluir su segundo libro.
Recordó que durante más de tres décadas el expresidente estuvo dedicado a la actividad política, entendida como pensamiento y acción, pero que ahora corresponde a otros integrantes del movimiento asumir la responsabilidad de la acción política.
La presidenta también rechazó tajantemente la idea de que López Obrador continúe gobernando detrás de ella y consideró que esa narrativa contiene un componente “muy machista”, pues parte de la premisa de que una mujer no tendría la capacidad para ejercer plenamente el poder presidencial.
“Esta idea de que detrás de la presidenta está gobernando López Obrador, pues es una idea muy machista”, sostuvo.
En ese sentido, defendió la autonomía de su administración y señaló que atribuir las decisiones del gobierno federal al expresidente implica desconocer la capacidad de las mujeres para gobernar y, particularmente, su propia responsabilidad al frente del Ejecutivo.
Sheinbaum vinculó además las versiones sobre una supuesta disputa interna con el escenario político de Sinaloa y rechazó que exista una confrontación por el control de Morena o una lucha para determinar quién tiene mayor influencia dentro del movimiento.
Ante la versión de que los próximos procesos electorales servirían para demostrar si la presidenta tiene o no el control del país, respondió que los candidatos de Morena no son definidos directamente por la Presidencia de la República, sino mediante encuestas.
“Los candidatos en Morena los pone el pueblo, porque los ponen las encuestas”, afirmó, y recordó que ni ella ni, anteriormente, López Obrador intervenían directamente en la definición de las candidaturas.
La mandataria sostuvo que detrás de las versiones sobre una ruptura existe un objetivo político concreto: provocar una división entre los integrantes de la llamada Cuarta Transformación.
“Ellos quieren que haya una división. ¿Para qué? Pues para debilitar al movimiento que representamos”, señaló.
Sin embargo, advirtió que ese intento no tendrá éxito y afirmó que la cohesión del movimiento se mantiene porque el gobierno federal continúa gobernando bajo los principios que, dijo, han caracterizado a la transformación.
Sheinbaum atribuyó los niveles de aprobación de su administración a que su gobierno no ha traicionado los compromisos asumidos durante la campaña y mantiene como ejes la honestidad, la honradez y el principio de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”.
Añadió que su administración mantiene también una visión de “prosperidad compartida”, con prioridad para los sectores más pobres, además de principios inspirados en Benito Juárez, como la idea de que no puede existir un gobierno rico con un pueblo pobre y que “con el pueblo todo y sin el pueblo nada”.
La presidenta consideró que las encuestas reflejan precisamente el respaldo ciudadano a esa continuidad.
Aseguró que la población reconoce que hubo un cambio profundo en el país y que existe disposición para mantenerlo, en lugar de regresar a las condiciones del pasado.

