México, 2 de septiembre.- Más de la mitad de los médicos residentes en México, 54 por ciento, ha sufrido algún tipo de violencia por parte de colegas o superiores, una situación que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ubica dentro de una problemática estructural que persiste en las instituciones donde se forman los especialistas.
Lo anterior está contenido en el Informe Especial sobre la Situación de los Derechos Humanos de las Personas Médicas Residentes en México, que la Comisión remitió este miércoles al Senado de la República.
El dato obtenido en 2024 con 678 residentes de instituciones públicas y privadas, coloca al maltrato como uno de los principales problemas de las residencias médicas.
La investigación encontró que las agresiones no constituyen hechos aislados, sino que forman parte de un entorno caracterizado también por jornadas prolongadas, falta de supervisión y condiciones laborales desiguales.
La CNDH advierte que esta situación trasciende el ámbito académico y laboral, debido a que las condiciones en las que se forman los médicos pueden repercutir directamente en la atención de los pacientes.
La Comisión identifica una “crisis estructural” en las residencias, asociada con el deterioro de los servicios de salud y prácticas laborales precarias.
Entre los problemas documentados destaca que 26.5 por ciento de los residentes no cuenta con asesoría permanente de médicos de base durante sus actividades cotidianas, proporción que aumenta a 52.1 por ciento durante las guardias. Además, 24.2 por ciento reportó haber enfrentado guardias de castigo.
La violencia puede adoptar distintas formas. Estudios citados por la CNDH han documentado agresiones psicológicas, humillaciones, castigos, sobrecarga de trabajo, restricciones durante las guardias y obstáculos para recibir enseñanza.
En una investigación realizada en el Estado de México, 84 por ciento de los residentes consultados reportó algún tipo de maltrato; 78 por ciento identificó violencia psicológica y 50 por ciento señaló las guardias de castigo.
El impacto no termina en el residente. En ese mismo estudio, 89 por ciento reportó extremo agotamiento, 71 por ciento síntomas de depresión y 78 por ciento ansiedad.
Más aún, 58 por ciento consideró que estas condiciones afectaban negativamente la calidad de la atención que brindaba a los pacientes.
La problemática también presenta una dimensión de género.
La CNDH documentó investigaciones que muestran elevados niveles de acoso y discriminación sexual contra mujeres médicas y residentes, con agresores que en numerosos casos ocupan posiciones jerárquicas superiores.
A este escenario se suma la ambigüedad jurídica que enfrentan los residentes, quienes son considerados simultáneamente estudiantes y trabajadores.
La Comisión sostiene que esta doble condición puede generar vacíos en la definición de responsabilidades entre las universidades y las instituciones de salud y favorecer omisiones en la protección de sus derechos.
La CNDH plantea, entre otras medidas, reducir las guardias a menos de 24 horas, eliminar las actividades posteriores a las guardias, fortalecer los mecanismos de denuncia y actualizar la regulación nacional de las residencias médicas.
El IMSS ya anunció la eliminación de guardias superiores a 24 horas y de las actividades posteriores a ellas para su personal médico en formación.
La CNDH considera este cambio un avance, pero advierte que debe homologarse en las distintas instituciones del sistema de salud.

