México, 30 de agosto.- La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el inicio del ciclo escolar para consultar directamente a estudiantes de la Escuela Secundaria Número 10 “Artes Gráficas”, en la alcaldía Cuauhtémoc, sobre el uso que hacen de los teléfonos celulares y las redes sociales, particularmente TikTok.
Frente a los alumnos, la mandataria preguntó quiénes tenían celular, quiénes utilizaban TikTok y cuántas horas al día permanecían frente a estos dispositivos.
Las respuestas fueron diversas: algunos estudiantes señalaron que pasan alrededor de una hora diaria en el celular, mientras que otros reconocieron dedicar hasta tres horas.
Sheinbaum centró su mensaje en los riesgos de que niñas, niños y adolescentes permanezcan durante largos periodos consumiendo contenido en redes sociales mediante el denominado scrolling, es decir, desplazando de manera continua videos y publicaciones sin un objetivo específico.
“Eso es lo que no queremos que pase, que un niño, niña, adolescente, en vez de estar jugando, en vez de estar estudiando, en vez de estar leyendo, pues se la pase todo el día metido en el celular, scrolleando”, advirtió.
La presidenta explicó que la intención de su gobierno es limitar e informar sobre el uso excesivo de los dispositivos móviles, al considerar que pasar demasiado tiempo en las redes puede desplazar actividades fundamentales para el desarrollo de los menores, como jugar, leer, estudiar y convivir con sus amigos.
Durante el diálogo con los estudiantes, Sheinbaum planteó una pregunta sobre las actividades tradicionales que todavía practican los jóvenes.
Preguntó quién sabía jugar al resorte y posteriormente mencionó el yoyo, destacando que este tipo de juegos pueden contribuir al desarrollo de habilidades mentales.
“Eso es lo que queremos, regresar a juegos tradicionales que nos ayuden al desarrollo de la mente”, señaló.
El intercambio forma parte de la discusión que el Gobierno de México ha impulsado en torno al uso de celulares, redes sociales y nuevas tecnologías entre estudiantes, particularmente ante la necesidad de encontrar un equilibrio entre las herramientas digitales y las actividades que favorecen la convivencia, el aprendizaje y el desarrollo integral.
La consulta directa a los adolescentes permitió a Sheinbaum colocar el tema desde la experiencia cotidiana de los propios estudiantes: cuántos tienen teléfono, cuánto tiempo lo utilizan y qué plataformas consumen.
El mensaje presidencial no planteó únicamente retirar o prohibir los dispositivos, sino establecer límites y generar información para que los menores hagan un uso más responsable de ellos.
El énfasis estuvo particularmente en evitar que el consumo interminable de contenido en redes termine desplazando actividades fuera de la pantalla.
Para la presidenta, el problema aparece cuando el celular deja de ser una herramienta y se convierte en el centro de la rutina diaria de niñas, niños y adolescentes.

