México, 9 de julio.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que las recientes declaraciones del ex embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, sobre la captura de Ismael “El Mayo” Zambada no resuelven las dudas sobre la participación de agencias estadounidenses en el operativo y, por el contrario, evidencian contradicciones que refuerzan la investigación abierta por la Fiscalía General de la República (FGR) por una presunta violación a la soberanía nacional.
Durante su conferencia matutina, la mandataria respondió a los señalamientos de que el gobierno estadounidense no participó directamente en la extracción del líder del Cártel de Sinaloa y que la responsabilidad recaía únicamente en el Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Sheinbaum sostuvo que esa versión pierde credibilidad debido a que la propia agencia exhibió el avión utilizado en la operación como parte de una exposición institucional, presentándolo como un operativo del FBI.
“Lo que no explica es cómo es que el propio FBI presenta el avión en una feria como si hubiera sido un operativo del FBI; esa es la contradicción”, afirmó.
Agregó que, de acuerdo con la FGR, existe una “falta a la verdad” por parte del ex embajador estadounidense, por lo que el gobierno federal solicitó que esos nuevos elementos sean incorporados a la carpeta de investigación.
La presidenta insistió en que el debate no gira en torno a la captura de un líder criminal, sino al respeto de la soberanía nacional.
Reconoció que Zambada enfrentaba órdenes de aprehensión en México y consideró positiva su detención, pero subrayó que “el fin no justifica los medios” cuando se trata de operaciones realizadas en territorio mexicano sin el conocimiento o autorización del Estado.
Como parte de la defensa de esa postura, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, recordó el caso del médico Humberto Álvarez Machaín, secuestrado en México y trasladado a Estados Unidos tras ser acusado de participar en el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena.
Velasco señaló que, en aquel entonces, el gobierno mexicano emprendió una amplia defensa jurídica y diplomática no para exonerar al acusado, sino para proteger la soberanía del país frente a un secuestro transfronterizo.
Incluso recordó que esa controversia derivó en la negociación de un tratado para impedir este tipo de acciones, aunque nunca entró en vigor.
El funcionario acusó de incongruencia a quienes hoy cuestionan la posición del gobierno federal, pues sostuvo que son los mismos actores que en el pasado respaldaron la defensa de Álvarez Machaín bajo el argumento de preservar la soberanía mexicana.
Sheinbaum adelantó que su administración continuará planteando este tema en el diálogo bilateral con Estados Unidos y reiteró que, además de la presunta violación a la soberanía, la operación desencadenó una confrontación interna entre grupos delictivos en Sinaloa, con consecuencias para la seguridad en la entidad.
Por ello, insistió en que la FGR debe incorporar las nuevas evidencias y determinar las responsabilidades correspondientes.

